Si nunca te vuelvo a ver
siempre te llevaré conmigo;
adentro,
afuera,
en mis dedos,
y en los bordes del cerebro
y en centros
de centros
de lo que soy y de lo que queda.
Charles Bukowski.
A veces llorar también está permitido para mi corazón.
“Ya no creo en la persona indicada, porque cuando pensé que la había encontrado, mató todas las expectativas que tenía del amor”.
Desde que te conocí te lo entregue todo; mi vida, mis deseos, mis virtudes y mis defectos. Ni a mi misma me había entregado tanto alguna vez. Pero tú decidiste dejarme de un día para otro, y olvidaste todo lo bueno, olvidaste todo lo que entregué, ni siquiera un poco de cariño sentí de tu parte, como si en verdad te importara nada.
Todo este tiempo he luchado por esto, no darme por vencida siempre ha sido mi más grande objetivo, tratar de lograr que las cosas siguieran igual era lo que más quería, pero dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Fuiste el hombre que amé y he decidido dejar ir, no por egoísmo, sino por amor propio.
…
Y yo aún no.
